¿oyes el tono del sol?
el don del tabú
la piedra vuelve a la tierra
donde no estuvo
efímeras
invaden la vida
sólo un día de apareo
mañana estarán muertas
ni siquiera tienen bocas
la noche deja una escena
de devastación
barridas por montones
tapan alcantarillas
tienen una sola razón
para vivir
la mayoría fracasa
garabateó moscas de tinta
toda la noche
sin poder expresar nada
ni un temor
ni un pensamiento
ni una angustia revestida de cemento
hasta la idea del harakiri
como suicidio liviano
gilette en las arterias
y una sonrisa inversa
en la tina caliente
¿crees que porque estoy desnuda
me conoces?
galileo
bufón científico
se golpea la cabeza
contra el muro
prisionero de su propio acto
tinta china
pinceles gruesos
delgado
papel arroz
brochear con el instinto
abstraer
para cambiar de relación
hacerse experto
hasta aprender a usar
el alicate
para cortarle
la muerte al anzuelo
tribus burguíes
techo del mundo
pamir, Afganistán
ordeñan el jac
mantequilla
aceite
leche
kefir
sirven pan frito
la piedra quieta
la cuerda móvil
el gong rasguñado
mantiene su secreto
ronco y puro
la muerte
imán de vida
la vida
tentación de muerte
todo un solo movimiento
como línea
entre pasto y estrellas
sitio asolado
por el signo enmudecido
lugar sitiado y sangriento
gimiendo
barbotea geiseres de saliva
legañas de sal
espuma seca
en la comisura del camino
ventana de papel
blanco opalino
seda transparente
en el centro de la ruca
cenizas y brasas ardientes
la machi cuelga la marmita
el mudai ya mascado
espera a los hombres
que traen los piñones
volutas de arena
rumor de lino
roce de lana
viento pánico
la nieta quiere moverse rápido
para ver el sonido verde
entre el sur y la nostalgia
fósforo
latin lucifor
estrella matutina
la antorcha de la aurora
tambor de cráneo
ritmo entre diente y ojo
delantal de huesos en la espalda
cinturón de estopa
un ganso muerto
amarrado al vientre
en un tiempo despojado
de universo
se transformó en piedra
y se lanzó desde lo alto
de una roca
bueno
no nos quedaremos
tenemos la edad
de nuestros padres
deberías casarte
y tener hijos
la crema siempre
hay que revolverla
mi mamá
guardaba un hueso
dentro de esa fotografía
su tema es
que siempre la abandonan
conversa en inglés
con los perros
con los gatos
golpeé
grité
no hubo respuesta
la casa murió con ella
pez castilla
resina de pino y enebro
a punto de caramelo
un carguero capaz
de transportar el viento
a través de una vía de huesos
de caminar desvencijado
abismos en bóvedas de hielo
y aguas de mar en montículo
villanos habitantes
de tierras rampantes
con recuerdos de rayos de agua
cosechas de nuez moscada
fantasías de promiscuidad
unos sobre otros
hasta que se erigieron
sobre el paisaje
¿cómo vinieron a para aquí?
a sus genes
llegó un extranjero
de ánima
de queda
de alba
y de modorra
sotobosque
árboles emergentes
unos se asoman a la luz
otros trepan por ella
grises desleídos
añicos ovalados
neblina y aguanieve
pies de plomo
piernas tristes
medias color ceniza
roce de sida en los muslos
doble transparencia
escritas con las plumas tintres
de la vejez
dunas
de aguas azules
mar
de lava iridiscente
hierbas
de estalactitas de hielo
montañas
con bosques de piedra
país amnésico y asimétrico
la muerte como retorno
tiene tres años
mira fijo el fulgor cobrizo
de la estufa a gas
tirita
pálida y plateada
cual gusano criado a la sombra
como espíritu hambriento
quiere irse de vuelta
a donde vino
¿con cuántas muertes
puede uno vivir?
escalinata blanca
chorro de té verde
desde lo alto
menta en la taza
ventanales de cristales
como calidoscopio
coloreando los cuerpos
desde la puerta de vitral
la mirada de andy warhol
¿qué quiere?
comer pastille:
carne de paloma
entre mil hojas y almendras
comino como sabor y transpiración
cous-cous y cordero
essoura la bella
con brazo de plata
en borde de mar
el molino suave
del grano de la palabra
me olvido
pero no de ti
caen en cajón del moledor de café
mezclando su olor
y llenando la taza de anillos de humo
momento en que una hilacha de tabaco
se le pega en el labio
pan negro
queso fresco
y mi piel está en silencio
(Selección)