QUEME SUS NAVES, como todas mis Intervenciones de Espacio, está hecha para ver a la vez el “alarde interior” y el “espectáculo exterior”. Más que hacer un estricto análisis estético (crítico) es un intento de comprensión global de la obra que abarca a un tiempo consideraciones sobre el lenguaje, la estética, la estructura semántica, las correspondencias
texto-visualidad , el contexto de mi época, mi interpretación plástica y mi vida.
Formo parte de una generación que probablemente ha contribuido a cambiar el rostro de la plástica nacional actual. Soy a la vez una guionista y una ejecutante, he tenido que ocuparme de cuestiones prácticas y de desarrollar un contacto con el público desde una posición intermedia en la edad y en la función; estamos en un punto en que ya ocurrió
cierto decantamiento, en un periodo de meditación en el que se debe pedir un poco de reflexión no sólo del espectador sino también del artista.
La preocupación que nos caracterizó frente a la generación precedente era la de un descubrimiento sintáctico, la de una búsqueda formal para establecer un lenguaje plástico seguro, sólido y no sólo ligado a especulaciones.
Hoy sé que quiero erigir la palabra en un espacio de cuatro dobleces y empiezo por los escritos y dibujos que acogen, congelan o coagulan mi pensamiento que se estira y encoge como los pliegues de un acordeón y a los que miro como acabados e ideales para después dudar.A través de estos escritos y apuntes me lanzo al encuentro de algo que está más allá de mi aprehensión y que tal vez sea imposible de coger. Aquí siento que la prodigiosa habilidad del ser humano para lanzar proyectiles transforma estos bocetos abreviados y condensados que se expanden en: telas flotantes plegadas(1), luces que escriben(2), voces que dibujan(3), arenas movedizas que retratan el sonido del nombre(4), improntas gráficas de orejas dejadas flotar a la deriva(5), manos de yeso hundidas en la arena húmeda(6), o línea ígnea que quema mi nave de papel(7).
Propongo una conquista visual en todos los parámetros: tiempo, espacio, profundidad, gesto, inmovilidad, dicción, sonido, silencio y todo lo que se refiere a la simbólica propia de la existencia.
La finalidad de estas Intervenciones de Espacio no es demostrar o ilustrar algo, sino delimitar territorios, imprimir sensaciones, ser escenario de una frase calcada de mi interior, o crear obras del imaginario que se conviertan en curiosos objetos imantados por mí.
La metáfora se hace realidad, la analogía deviene carne y el plano mental es capaz, en tanto que modalidad extrema de la función simbólica, de soslayar las limitaciones que impiden o dificultan hacer pensable la totalidad, una totalidad de la que sabemos que existe -en lo social y en lo natural- pero de cuya participación los sistemas culturales en que habitamos de ordinario nos excluyen. Y es ahí donde la magia de ayer se confunde con la de ahora y aquí. Los portentos que todas las magias habidas y por haber generan, están compuestos de una misma sustancia imaginaria y ambicionan lo mismo: servir para aliviar el profundo sentimiento de insuficiencia comprensiva que la Inteligencia experimenta ante la Vida.
Mi arte es efímero, no es museable, es un complejo proceso y el valor de los objetos artificializados está en ser consumidos en experiencias comunicativas, siempre de valor simbólico, que terminan cuando la obra se agota; lo que queda es una (s)obra, una imagen, y precisamente lo que no es museable son esas experiencias de lo vivo.
Lo que hago no está inserto en ningún partido estético, pretendo (me da risa), me ahogo frente a mi impotencia y trato de elevar mi obra sin ruido para no asustar a los demonios y finalmente ella (yo) muere por el simple hecho de haber existido---Satie, versión libre.

1y5 “Entregue la oreja” 1993 2,3 y 4”Retrate el sonido de su nombre”1995 6”Deme una mano” 1992 7 “Queme sus naves” 2000 (Intervenciones de Espacio)